Entradas populares

sábado, 3 de marzo de 2012

Pensó usted, ¿qué tan privilegiado es?


¿Pensó usted hoy, cuando se sentó frente a esa taza de café para desayunar, lo privilegiado que es?
¿Se sintió consentido por Dios cuando despertó entre cobijas calientes, después de haber disfrutado de un sueño bien reparador?; cuándo fue a su closet, para buscar qué ponerse y le costó decidir entre toda aquella ropa, ¿se sintió bendecido en abundancia? ; al salir de su casa, y tomar la manilla de la puerta para abrirla, ¿recordó que tiene un techo donde resguardarse y lo agradeció? ; ahora que está leyendo esto, se dio cuenta que pudo ir a estudiar, aprendió a leer, y con eso hizo armas para vivir su vida con comodidad?
¿Saben algo?, somos tan, pero tan privilegiados, hemos sido tan, pero tan bendecidos, y Dios nos ha dado tanto; tanto, que muchas veces nos acostumbramos a eso, lo vemos como natural, creemos que todos viven como nosotros, que así es la vida, y perdemos esa linda y noble capacidad de agradecer.

No solo no nos falta la comida en la mesa, si no que podemos escoger qué comer y hacer varios tiempos de comida. No solo tenemos ropa para abrigarnos, si no que tenemos la posibilidad de escoger entre muchas opciones. No solo tenemos una cama donde dormir, si no que tenemos una casa con varias habitaciones. No solo tenemos una forma de ganarnos la vida, si no que nuestros ingresos nos alcanzan para más que satisfacer nuestra necesidades básicas de subsistencia. Seguramente no solo aprendimos a leer y escribir, sino que también pudimos sacar un título o aprender un oficio que nos facilita trabajar en lo que nos hace sentirnos bien y así, tener un nivel de vida más cómodo.

Todo ésto, nos separa de millones y millones de personas en el mundo que viven en extrema necesidad. Usted sabe quiénes son esas personas, que se nos aparecen en el camino a cada momento en nuestro diario vivir. Nos piden en los semáforos, las vemos durmiendo cobijadas bajo un cartón, o cuidando carros en cada esquina. Vemos sus "ranchos" cuando pasamos por un barrio marginal y observamos sus caritas sucias cuando nos ofrecen vendernos alguna golosina. Sabe que una excelente forma de agradecerle al Señor por los enormes privilegios que tenemos es compartiendo estos con esos que no tienen nada. Además, lejos de ser ésta una opción, para nosotros como seres humanos pensantes y con sentimientos, es un deber.
Seamos agradecidos, con lo mucho o poco que tengamos. Dios, no nos pone cargas que no podamos soportar. Tendamos una mano a las personas que necesitan de nuestra ayuda, así mismo como Él nos la tiende a nosotros.

"Olvidemos el odio y tendamos la mano a quienes sufren"

No hay comentarios:

Publicar un comentario